El Despertar de un Emprendedor Novato
Hackea tu entendimiento del emprendimiento digital y aprende a jugar con elegancia.
Hace 4 años, me sumergí en el emprendimiento digital, lleno de entusiasmo, algo de miedo, y, admitámoslo, un poco de soberbia. Mi idea era simple: "Si soy bueno en programación, ya lo hago en mi empleo corporativo, ¿Qué tan difícil puede ser dar cursitos?" Primer error de emprendedor novato: resultó ser más complicado de lo que pensaba.
Mi rutina era un caos: creaba contenido genérico que no entusiasmaba a nadie, buscaba y conversaba con potenciales clientes, entregaba lo vendido y, entre todo eso, intentaba mantener mi trabajo corporativo. ¿El resultado? Ingresos que no se acercaban ni siquiera a lo que ganaba en mi empleo.
Más horas de trabajo no se traducían en más ingresos.
Pronto, los problemas en casa empezaron. Mi esposa se frustraba con mis largas horas de trabajo. Yo, atrapado en mi burbuja, seguía empeñado en que algún día todo ese esfuerzo daría sus frutos.
Cobraba $3200 MXN por plaza de mi curso, creyendo que cobrando barato atraería más personas. Sentía pasión en lo que hacía, pero poco a poco ese ímpetu iba disminuyendo al percatarme que estaba trabajando de forma excesiva y los resultados no llegaban.
Eso no era lo peor: recibía felicitaciones de mis alumnos. Ellos conseguían resultados con lo que les compartía y la forma en que les explicaba. Mis alumnos veían el increíble valor de lo que entregaba. La adicción a los aplausos y a la validación es un veneno tóxico para el emprendedor novato.
Entregaba VALOR REAL y me desvivía por cada uno de mis alumnos. ¿Cómo iba a dejar de hacer eso? —Me preguntaba constantemente—
Las cosas en casa no iban bien, y si seguía así, era casi seguro que terminaría en divorcio. Yo, metido en mi drama, pensaba frecuentemente, "¿Por qué demonios mi esposa no comprende lo que estoy construyendo? Me desvivo por mi familia y ella no lo ve", siempre en modo víctima.
Esto me llevó a un punto de inflexión. Necesitaba ayuda, sobre todo de alguien que ya hubiera escalado la montaña que yo quería conquistar. Y la encontré en un mentor de negocios: Aarón Benitez, a quien conocí debido a un podcast. Llevaba algo de tiempo siguiéndolo, e incluso ya había asistido algunos de sus cursos digitales y presenciales.
Cuando empecé a trabajar con Aarón fue sumamente incómodo. Tienes que saber que un buen mentor no te va a endulzar el oído, te va a decir la verdad, aunque duela.
Comenzó a explicarme una serie de verdades incómodas que hoy son parte de mi manifiesto y que me permitieron comprender el verdadero juego en el mundo del emprendimiento digital.
"Tienes que dejar de pensar y ejecutar de manera lineal y comenzar a pensar de forma estratégica. Tu verdadero rol como emprendedor digital es trabajar siempre, pero siempre —me recalcó— en tu POSICIONAMIENTO. No importa que seas muy bueno en el aspecto técnico, o que expliques los temas de forma genial a tus alumnos, si la gente no te conoce, estarás condenado a vivir en las sombras. Hay mucha gente mucho menos preparada que tú en el aspecto técnico, pero que está bien posicionada, por ende, ellos facturan más que tú."
Me dio un ejemplo real del mundo del fitness: imagina que hay dos coaches de fitness, uno cobra $3000 MXN por un programa de 12 semanas, y el otro, $3000 USD.
Técnicamente, podrían ser igual de buenos, ambos transforman tu cuerpo, pero la diferencia está en la marca. El de $3,000 MXN, aunque es competente, no ha invertido en su marca personal. En cambio, el coach que cobra $3,000 USD ha creado una imagen fuerte, es visible en redes sociales y medios de fitness. La gente lo reconoce como un experto en su especialidad. Y no solo ofrece entrenamiento, sino una experiencia a través de su marca. Así, su precio refleja no solo el entrenamiento, sino el valor de su marca y el estilo de vida que representa.
Este ejemplo me hizo reflexionar: por muy bueno que fuera en programación y sobre todo explicando, sin un fuerte posicionamiento, siempre estaría un paso atrás de aquellos que, aunque menos técnicos, eran más visibles y reconocidos.
Este entendimiento cambió mi enfoque. Aarón me hizo ver que ya tenía un tesoro dentro de mí, pero necesitaba aprender a mostrarlo. Así que, cambié el mindset. Empecé a trabajar a conciencia en posicionarme a través de mi marca personal, con pena al inicio —no te lo voy a negar— pero poco a poco exponiéndome más, compartiendo mi historia, altibajos, mis éxitos y errores.
Comprendí mi propia expertise desde una perspectiva filosófica: Me di cuenta de que no solo estaba enseñando programación, estaba ayudando a las personas que están 5 y 10 años detrás de mí que aspiraban a conseguir mis logros: A tener un gran empleo en una gran multinacional y ser emprendedores digitales.
Los resultados no se hicieron esperar, y comencé atraer a mi comunidad a personas interesadas en conquistar la montaña que yo ya he conquistado con mi trayectoria profesional. Deje de vender tiempo por dinero y comencé a vender valor por resultados. Mis ingresos empezaron a subir y, lo más importante, mi vida personal y autoestima mejoraron.
Tardé en darme cuenta que no solo importa lo que sabes hacer, sino cómo te vendes y te presentas al mundo.
Tim Ferriss dice algo que siempre me deja pensando: la mayoría de las personas se descarta para jugar en las grandes ligas, creyendo que este juego no es para ellos y que está fuera de su alcance. Pero vender barato o caro requiere exactamente el mismo esfuerzo y es igual de difícil en ambos casos. Así que, ¿por qué no apuntar alto desde el inicio?
Dentro de ti hay un potencial enorme. No subestimes tu trayectoria profesional.
Trabaja en posicionarte y distribuirte. La marca personal es tu verdadera chamba.
Hay mucha gente detrás de ti que necesita tu expertise.
Ayuda sin pena.
Capitaliza sin miedo.
Continúa agregando valor desmedido a la gente.
Presume sin pena lo que construyes.
No tienes idea de a quién puedes ayudar y sobre todo INSPIRAR.
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